La administración de los procesos (BPM) y la orquestación

Al cambiar la visión de la aplicación al proceso, se torna necesario introducir un nuevo concepto: la orquestación.

Todo proceso es una secuencia de pasos, en SOA es una secuencia de servicios, y alguien debe ser el encargado de ordenar la ejecución de esos pasos.

En una arquitectura SOA existen componentes que realizan funciones específicas.



El configurador es el encargado de definir los pasos de un proceso. El programador de tareas es el que instruye de los pasos a ejecutar a la maquina de ejecución, la cual administra los procesos del negocio. Finalmente, existe un reservorio de servicios que suministra a la máquina de ejecución los servicios requeridos para cada proceso.

A modo de brindar una idea más clara sobre estos mecanismos, vale la analogía de comparar esta arquitectura con la ejecución de una obra musical. El configurador es la partitura de la obra, el programador es el director de la orquesta, la máquina de ejecución es la orquesta y los servicios son las notas musicales.

Así, como es posible -con sólo siete notas musicales- ejecutar música de muy variados estilos, en SOA es posible -con un conjunto de servicios- ejecutar variados procesos de un negocio.

La orquestación plantea, además, la gran facilidad para modificar los procesos con sólo modificar la configuración.

El concepto de BPM (Business Process Management) está así implícito en la arquitectura SOA, dotándola de una gran flexibilidad y velocidad para realizar cambios, modificaciones o agregados de nuevos procesos.



Ver también:

El cambio de visión: desacoplamiento y reusabilidad