Suite MODHELUS Completa
MODHELUS una Suite     Estratégica para el Negocio     Financiero
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A fin de obtener una visión clara del impacto que representa la introducción de las nuevas arquitecturas y tecnologías en la industria bancaria, vale analizar cuál es el estado actual de la tecnología en la mayoría de los bancos, qué problemas enfrentan y cómo las nuevas arquitecturas ayudan a resolver los problemas.

El nacimiento

Las operatorias bancarias nacieron como aplicaciones separadas que resolvían una operatoria en particular. El objetivo estaba puesto en poder procesar masivamente las cuentas y poder tener un reflejo y control contable de las mismas. Sin duda, este objetivo fue alcanzado y permitió una fuerte expansión de la banca minorista. El resultado fue lo que hoy es conocido como estructura en “silos”, donde cada silo resuelve una operatoria y sus cuentas asociadas a ella.

La necesidad de relacionarlos

La propia expansión de la banca trajo como consecuencia la necesidad de relacionar las cuentas con los clientes, y aparecen servicios que necesariamente requieren relacionarlos, tal es el caso del débito automático, el servicio de comercio exterior, la aparición de la tarjeta de crédito, etc.

La aparición del factor de acoplamiento

Es a partir de esta necesidad que hace su aparición el factor de acoplamiento, quizás el más significativo de los elementos que han conspirado contra la eficiencia y eficacia de los sistemas bancarios. El factor de acoplamiento se produce cuando es necesario relacionar aplicaciones aisladas. Para sincronizarlas y poder intercambiar información entre ellas, deben desarrollarse las API (Application Program Interface). Básicamente, se trata de dos interfases que convierten y compatibilizan datos en ambas aplicaciones, más el natural control del flujo de comunicación entre esas aplicaciones.Un comportamiento exponencial. Analicemos brevemente el comportamiento de este factor. Relacionar 2 aplicaciones requiere de tres programas distintos: dos interfases, y un programa de control. Asumamos que el programa de control puede ser el mismo en cada unión de aplicaciones y que, una vez desarrollado, sólo se requieren dos programas para cada interrelación. Para 3 aplicaciones se han de requerir 6 interfases; para 4 aplicaciones 12 programas; para 5 aplicaciones 20; y para N= N x (N-1). Si ahora deseamos generar una nueva aplicación, debemos entonces programarla y desarrollar las interfases que le permitan relacionarlas con las restantes. Aquí se observa una ecuación donde N = 2 x N. De esta forma, para relacionarla con cuatro aplicaciones se han de requerir 8 programas.

El acoplamiento encarece, lentifica y complica el desarrollo

Resulta evidente que, a mayor cantidad de aplicaciones y funcionalidades que se van incorporando al sistema, más complejo, caro y lento de desarrollar se torna, sin contar con las modificaciones que el mercado obliga a realizar y que significan retocar -no sólo aquello que motiva la modificación-, sino todas las relaciones que esa parte mantiene con el resto. Aquí debe también sumarse la necesidad de testear todas las aplicaciones relacionadas para evitar la propagación de inconsistencias que suelen producirse cuando se modifica un acople. Las modificaciones se convierten en regueros de pólvora, se sabe cuando comienzan pero no dónde terminan. Cuando finalmente se introduce la posibilidad de conexiones On-Line -TP (Transaction Processing)- se conectan las sucursales a este núcleo central en silos en un esquema funcional de 9 horas por 5 días a la semana. Este adelanto en las estructuras tecnológicas fue en realidad una limitación que se iba a sentir cuando -en el primer lustro de los años ´80- aparece el primer canal alternativo a las sucursales. La aparición del cajero automático obligó a la creación específica de redes de cajeros independientes de los bancos, capaces de operar 24 horas durante los 7 días de la semana.

Los canales alternativos

Si bien la eficiencia y la eficacia operativa se hallaban deterioradas, la aparición de lo que ha dado en llamarse “el cambio en los espacios del negocio”, en los albores del año ´95, produjo un sensible impacto sobre las arquitecturas, que obligó a replantearlas.